Sostenías el asiento hasta que me sentí segura.
El sentimiento de libertad a montarme en una bicicleta de dos ruedas
fue incomparable.
Aunque no podía verte
sabía que estabas allí
lleno de orgullo,
con una sonrisa que brillaba mas que sol
y listo para levantarme si me caía
Por la madrugada
En nuestros viajes a la escuela y trabajo
Contabas versos biblicos
y hablabas con nosotros
acerca de la vida
mientras mirábamos la salida del sol
Todavía puedo oír tú voz
Aconsejando, corrigiendo y amándonos.
Tu creatividad
En tu hermosa poesía
las canciones graciosas e improvisadas
nunca fallarón
de poner una sonrisa en mi rostro
y alegría en mi corazón
a pesar de dificultades pudistes reír.
Ésa fue la lección más grande que aprendí de ti.
En felicidad di Amen. En tristeza di Amen.
Tú fortaleza en el trabajo diario.
Nunca te rendistes
Recuerdo cada día nunca nos faltó de comer
Cuando estaba enferma cuidaste de mi.
Tú amabilidad.
Tú ternura, Tú dulzura.
Tú humildad.
Mi Padre. Te recuerdo.
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